Internet de las cosas: nueva relación entre marcas y consumidores

El concepto de Internet de las cosas (conocido como IoT) surgió en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) y promete ser una de las mayores revoluciones tecnológicas y sociales ocurridas hasta el momento. Pero ¿en qué consiste exactamente?

En términos generales, el IoT se propone digitalizar los objetos físicos consiguiendo establecer una conexión entre ellos y las personas a través de la red, lo que cambiará radicalmente el papel que ocupan en nuestra vida las cosas que utilizamos diariamente. Un cepillo de dientes, un bolígrafo, unas zapatillas de deporte, un horno…cualquier útil podrá estar digitalizado a través de la implantación de un simple chip. Esto significa que cualquier objeto se convertirá en un dispositivo inteligente capaz de emitir y recibir información.

 

¿Qué cambios se producirán desde el punto de vista del marketing?

El hecho de que los objetos estén digitalizados, abre todo un nuevo mundo de posibilidades a las marcas y a los anunciantes. En primer lugar, porque serán los propios productos los que proporcionarán información fidedigna sobre cómo son usados, cuántas veces, durante cuánto tiempo o en qué momento. Esto puede ser de enorme utilidad, pues permite conocer más a cada usuario y realizar campañas mucho más personalizadas. Por otro lado, la relación entre las marcas y los consumidores se estrechará, pues se establecerá un diálogo directo entre ambos, de modo que será mucho más fácil influir en las decisiones de compra de una persona. En el caso de la televisión, por ejemplo, será posible emitir anuncios específicos e interactivos para cada telespectador. Por otro lado, cualquier objeto podrá contar con recordatorios específicos de compra.

El IoT permite, así, recabar un gran número de datos sobre los consumidores y personalizar las campañas al máximo. No obstante, el aspecto más importante de todos es aquel que beneficia tanto a la marca como al consumidor: la mejora de la experiencia de usuario. Así, podremos contar con frigoríficos que nos avisen de que un alimento se nos está acabando, cepillos de dientes que nos faciliten consejos de uso, hornos que nos ofrezcan recetas, cafeteras que nos tengan el café listo en cuanto nos levantemos o paraguas que se iluminan para advertirnos de que va a llover. Un ejemplo de esto es lo que ya ha empezado a hacer la lovemark Netflix, que ha lanzado un calcetín que detecta si nos hemos quedado dormidos y pone en pausa el capítulo o película que estemos viendo para que no nos perdamos nada.

El IoT se convertirá en una gran oportunidad y en un desafío ya que, si bien es cierto que aporta un gran número de ventajas, también hay que tener en cuenta que las estrategias a seguir han de ser inteligentes. Es importante evitar ser demasiado intrusivos y conseguir el equilibrio perfecto para lograr satisfacer y fidelizar a los consumidores.

Leave a Comment

dieciocho − cuatro =